Dyango Pimpinela – Por ese hombre (Segunda parte) Letras

[Lucía]

Ya han pasado seis años…

Son las dos de la tarde

y está lloviendo como la primera vez.

En esta carta

quiero dejarte todo mi amor

y decirte gracias

por haberme ayudado,

por haberme entendido…

Son las dos de la tarde

y está lloviendo como la primera vez;

tal vez por eso me cuesta tanto

decirte adiós…

[Dyango]

¡Qué pequeño es el mundo!

¿Quién iba a decirlo, amigo del alma,

volver a encontrarnos

después de seis años

en el mismo lugar.

Soy como un vagabundo;

ella se ha ido…

También la he perdido.

Ahora comprendo el dolor tan profundo

que te hice pasar…

[Joaquín]

Lo siento por ti.

Esa clase de amor no se olvida:

yo lo sé muy bien.

Lo siento por ti.

Te comprendo, mi amigo:

has perdido a una gran mujer.

[Dyango] ¿Aún me guardas rencor?

[Joaquín] Ya todo pasó…

[Dyango]

Entonces, si aún eres mi amigo,

hazme sólo un favor…

¡Ayúdame a encontrarla

amigo del alma!

[Lucía]

Adiós… Que tengas suerte

si no vuelvo a verte.

[Joaquín]

¿De qué te serviría traerla contigo?

No puedes retener lo que un días has perdido…

[Dyango]

¡Aaaaah… Ay!

Pero ayúdame a buscarla

¡te ruego, hermano!

[Lucía]

Perdón si, alguna vez

sin querer, te hice daño.

[Joaquín]

Tú has sido para ella un ave de paso

que, en un descuido, me la robó de los brazos…

[Dyango]

¡Qué pequeño es el mundo!

¿Quién iba a decirlo, amigo del alma,

que me tocaría

vivir lo que un día

te hice pasar…

No lo entiendo, te juro.

¡La he querido tanto!

¡Sólo Dios sabe cuanto!

Nunca pensé que de esta manera

me iba a pagar.

[Joaquín]

La vida es así:

uno siempre tropieza en la piedra

que una vez tiró.

La vida es así…

Algún día nos pasa la cuenta

quieras o no.

[Dyango] ¿Aún me guardas rencor?

[Joaquín] Te juro que no…

[Dyango]

Entonces, si aún eres mi amigo,

hazme sólo un favor…

¡Ayúdame a encontrarla

amigo del alma!

[Lucía]

Yo sé que algún día

tú vas a entenderme…

[Joaquín]

Olvídate de ella y empieza de nuevo;

si yo lo he conseguido, tú puedes hacerlo.

[Dyango]

¡Aaaaah… Ay!

Pero ayúdame a buscarla

¡te ruego, hermano!

[Lucía]

Que seas tan feliz

como he sido a tu lado.

[Joaquín]

¿No ves que todo esto es una locura?

Después de lo que hicieste, me pides ayuda…

Escúchame un segundo…

No pensaba encontrarte, amigo del alma.

Pero estamos aquí

y no me puedo ir

sin decir la verdad.

Aunque el dolor sea profundo

sigue mi consejo:

trata de olvidarla

porque, desde el día en que te ha dejado

a mi lado está…

[Dyango]

¡Aaaaah…!

¡Aaaaah…!